Alguien dijo una vez: "Si lo que buscas es un resultado distinto, no hagas siempre lo mismo". No hay más secreto que ése. Cambia de costumbres. Reinvéntate. Haz una lista con las cosas que vas a hacer y hazlas. Olvídate de todo lo anterior. Déjate al suplente en el espejo -como dice la canción- y quítate el bozal y las orejeras, y observa todo el camino que tienes alrededor. O mejor: todo el paisaje que rodea el camino que tú creías que era el único que podías seguir. Coge campo a través, párate a mirar lo que hay por delante, busca atajos, abre nuevas veredas. Olvídate de todo lo que dabas por seguro. Porque el futuro no tiene por qué ser (o sólo lo será si eso es lo que tú quieres) una repetición infinita del pasado. Lo que ha quedado atrás es algo que está andado, algo que ya conoces, pero hay mucho más, mucho que no conoces, muchos años por vivir y mucha gente nueva a la que conocer. Acuérdate de aquello que una vez te contaron: aquel monte que tiene dos caras diferentes, y en una pega siempre un sol insoportable, mientras que la otra es verde y crece hierba y hace incluso fresco. Acuérdate de eso, porque así es un poco todo: porque ahora mismo estás en lo alto de ese monte y porque das por supuesto que la bajada será como la subida. Sol, calor tropical, piedras, arena, bochorno, aburrimiento. Verás que sorpresa te vas a llevar cuando descubras lo que hay al otro lado.
jueves, 9 de octubre de 2008
Sacudirse el pasado
Es una fantasía que muchos de nosotros compartimos: quién pudiera empezar desde cero, resetearse el cerebro y la memoria, borrar todo el pasado. Volver a hacerlo todo sin equivocaciones, seguir esta vez el camino correcto, no dar vueltas y vueltas en torno a lo mismo siempre, llegar a alguna parte. Vivir por fin la vida. Poder disfrutar de ella.
Alguien dijo una vez: "Si lo que buscas es un resultado distinto, no hagas siempre lo mismo". No hay más secreto que ése. Cambia de costumbres. Reinvéntate. Haz una lista con las cosas que vas a hacer y hazlas. Olvídate de todo lo anterior. Déjate al suplente en el espejo -como dice la canción- y quítate el bozal y las orejeras, y observa todo el camino que tienes alrededor. O mejor: todo el paisaje que rodea el camino que tú creías que era el único que podías seguir. Coge campo a través, párate a mirar lo que hay por delante, busca atajos, abre nuevas veredas. Olvídate de todo lo que dabas por seguro. Porque el futuro no tiene por qué ser (o sólo lo será si eso es lo que tú quieres) una repetición infinita del pasado. Lo que ha quedado atrás es algo que está andado, algo que ya conoces, pero hay mucho más, mucho que no conoces, muchos años por vivir y mucha gente nueva a la que conocer. Acuérdate de aquello que una vez te contaron: aquel monte que tiene dos caras diferentes, y en una pega siempre un sol insoportable, mientras que la otra es verde y crece hierba y hace incluso fresco. Acuérdate de eso, porque así es un poco todo: porque ahora mismo estás en lo alto de ese monte y porque das por supuesto que la bajada será como la subida. Sol, calor tropical, piedras, arena, bochorno, aburrimiento. Verás que sorpresa te vas a llevar cuando descubras lo que hay al otro lado.
Alguien dijo una vez: "Si lo que buscas es un resultado distinto, no hagas siempre lo mismo". No hay más secreto que ése. Cambia de costumbres. Reinvéntate. Haz una lista con las cosas que vas a hacer y hazlas. Olvídate de todo lo anterior. Déjate al suplente en el espejo -como dice la canción- y quítate el bozal y las orejeras, y observa todo el camino que tienes alrededor. O mejor: todo el paisaje que rodea el camino que tú creías que era el único que podías seguir. Coge campo a través, párate a mirar lo que hay por delante, busca atajos, abre nuevas veredas. Olvídate de todo lo que dabas por seguro. Porque el futuro no tiene por qué ser (o sólo lo será si eso es lo que tú quieres) una repetición infinita del pasado. Lo que ha quedado atrás es algo que está andado, algo que ya conoces, pero hay mucho más, mucho que no conoces, muchos años por vivir y mucha gente nueva a la que conocer. Acuérdate de aquello que una vez te contaron: aquel monte que tiene dos caras diferentes, y en una pega siempre un sol insoportable, mientras que la otra es verde y crece hierba y hace incluso fresco. Acuérdate de eso, porque así es un poco todo: porque ahora mismo estás en lo alto de ese monte y porque das por supuesto que la bajada será como la subida. Sol, calor tropical, piedras, arena, bochorno, aburrimiento. Verás que sorpresa te vas a llevar cuando descubras lo que hay al otro lado.
Un árbol en la cabeza
Me han contado que hubo un hombre, una vez, al que le creció un árbol en la cabeza. Al principio era sólo musgo, luego fueron saliéndole del pelo como unas ramas, y después una especie de arbusto, hasta que el tallo fue tomando forma y el árbol fue haciéndose más fuerte. A medida que ese árbol crecía, el hombre se iba enterrando poco a poco en el suelo, hasta desaparecer por completo bajo el suelo. El árbol llegó a ser alto como el más alto de los abetos, fuerte, frondoso. Un árbol que llamaba la atención desde lejos.Muchos años después, escarbando el terreno para construir un parque natural en torno a aquel árbol centenario y famosísimo, alguien encontró -justo al pie de las raíces, a cuatro cinco metros bajo tierra- unos restos humanos. El cráneo parecía parte de las raíces, de tan imbricado que estaba con ellas. Pero eran restos humanos, y las autoridades mandado retirarlas para darles mejor sepultura. Así que se llevaron los huesos de allí.
En pocos días, dicen, el árbol se secó. El tronco, poco a poco, se fue pudriendo y tuvieron que acabar por talarlo.
miércoles, 8 de octubre de 2008
sábado, 4 de octubre de 2008
Por qué
Me gustaría poder explicártelo. Y que lo entendieras. Y que me entendieras. Pero es que no hay explicación para esto: es algo que está dentro, que se siente, que se vive. Y qué suerte la de aquellos que no tienen que vivirlo.
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