martes, 23 de septiembre de 2008

Centro de gravedad permanente

Como dice la canción: lo que necesitaría es tener un centro de gravedad permanente. Un lenguaje propio, con el que poder entenderme conmigo y con el que poder responder a lo de fuera, sin depender nunca de las circunstancias o de mi estado de ánimo cambiante. Tener un centro, girar sobre ese centro, asomarme a lo de fuera sin temer caerme de cabeza al precipicio. Ser, en definitiva. No estar, simplemente, no cambiar tánto y con tánta frecuencia. Ser uno mismo, firme como una piedra, pero sensible a lo de alrededor. Saber ser y ceder, aprender de una vez a hacerme uno con lo que me rodea sin dejar de ser yo mismo. Lo de dentro y lo de fuera. Encontrar ese equilibrio que tan difícil me resulta obtener, y que parece ser la clave de todo. Un centro de gravedad permanente que no cambie lo que pienso de las cosas, de la gente, y que me deje también ser yo mismo, y uno de ellos. Tener, por fin, mi lugar en el mundo.


1 comentario:

Lara dijo...

Siempre de acuerdo contigo! si encuentras ese punto... me lo compartes? pero primero lo registras como patente tuya si no, al rato cualquiera dirá que fue idea suya y vaya que lo que a ti se te ocurre no a cualquiera mi querido Berbel. Un placer estar leyéndote de nuevo, un abrazo!